La ruta del mimbre

Este pasado fin de semana nos hemos decidido a realizar la ruta del mimbre, ya llevábamos tiempo teniéndola en la agenda pendiente. Hemos decidido empezar por Beteta, un pueblo que ya conocemos de otras ocasiones, como parada habitual en la panadería del pueblo para comprar ricas magdalenas caseras y unas hogazas de pan de pueblo.

La previsión del tiempo ha dado durante toda la semana algo de nieve en la zona, y aunque estamos algo escépticos al tiempo, llevamos la esperanza de ver la primera nevada en todo el invierno. Una vez que hemos llegado al pueblo, constatamos el severo cambio de temperaturas 1º cuando salimos del coche. Buscando un bar para tomar un café, llegamos a lhttps://drutas4.com/anecdotas/a plaza del Ayuntamiento, donde se encuentra uno de los miradores del pueblo que da a todo el valle. Allí también encontramos este cartel informativo, muy interesante, con todos los puntos de interés de la zona.

Después de observar el paisaje desde el mirador, seguimos el camino pasando por la plaza de la iglesia. Edificio interesante, su interior está especialmente cuidado, un lugar de culto precioso y tranquilizador. Te animo a que busques en la sección de anécdotas una graciosa curiosidad que encontramos en este lugar.

Camino al Castillo de Rochafrida empezamos a notar unos pequeños copos de nieve, más bien diría que son como copos de hielo, y vemos en el horizonte una gran nube blanca que empieza a cubrirlo todo. Estamos de suerte, la primera nevada del invierno nos cubre cuando llegamos al castillo.

De vuelta, los copos son considerables y la nieve ya se nota cuajada en todo el coche, pero los vecinos del pueblo están preparados, hemos observado pequeños contenedores de sal en las calles para uso vecinal… nunca lo habíamos observado en otras rutas. Antes de comer, nos dirigimos a la Laguna del Tobar, el camino fácil permite dejar el coche relativamente cerca… o eso creíamos, viendo el mapa y la espesura de la roja vegetación, no podemos llegar a la laguna por donde queríamos, por lo que tenemos que dar un rodeo importante. En principio un trayecto turístico por los pueblos de la ruta del mimbre, se ha convertido en toda una ruta con tiempo cada vez más complicado, para llegar a la laguna que, todo hay que decirlo merece la pena visitar dada la belleza del paisaje que la rodea. La nieve cae cada vez con más fuerza y tenemos que tirar de ponchos impermeables para terminar la ruta.

Toca entrada de gallinas. Visitamos un restaurante recomendado del pueblo, «Casa Tere», esto si es comida casera, el propietario nos atiende muy amablemente, la comida riquísima y un detalle que hemos dejado de ver en la mayoría de los sitios, las mesas y sillas son desinfectadas a conciencia después de que los comensales nos levantemos de la mesa. Seguro que volveremos.

Pronto te darás cuenta que para nosotros no hay tiempo, o mejor dicho, siempre nos falta para disfrutar plenamente de estos lugares… Cualquier momento, cualquier conversación con los vecinos del lugar puede retrasarnos el viaje, pero esos momentos especiales, son los realmente merecen la pena y quedan grabados en la retina por el final de los tiempos, y salirnos de la ruta establecida es una de nuestras especialidades. Por eso, justo después de comer, votamos por desviarnos hacia Peralejos de las truchas. El paseo por la sierra nevada, aunque, en coche, no tiene parangón. En marcha lenta en busca de fauna local, nos encontramos con ciervos, corzos y zorros. Pasamos el pueblo para visitar la Cascada de Molina, aunque no podemos verla de frente, una lástima porque el paraje es cuanto menos singular…volveremos, ya estamos buscando camino para llegar allí.

Por la tarde decidimos evitar un par de paradas que teníamos planeadas, y llegamos a Cañamares, directos a los campos de mimbre, el rojizo de los campos es espectacular, maravillosas vistas que nos ofrece la naturaleza, y de ahí pasamos a Priego, la cuna del mimbre, atravesando el Estrecho de Priego, ya habíamos estado antes, algunos monumentos destacados, como la Casa Consistorial, el Torreón de Despeñaperros o el Convento del Rosal hacen de este municipio un lugar interesante para el turismo rural. A destacar una bonita panorámica del pueblo desde la gasolinera que hay a la salida. Puedes verla entre estas imágenes.

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